Es cierto, aunque no se puede deducir solo pensando, ese tipo de descubrimientos se realizan por casualidad. Por ejemplo, quién no ha cantado en el jardín de infantes cuando se aproxima la hora del retorno al hogar:
A guardar y a oredenar
cada cosa en su lugar.
Despacito y sin romper
Despacito y sin romper
que mañana hay que volver.
Muy bien, la letra puede variar, pero era mas o menos asi. Dicho sea de paso, es imposible leerla sin darle la tonada musical, aunque sea lectura silenciosa, se piensa en la melodía. Bien, ahora probemos con:
Aserrín, aserran,
los maderos de San Juan.
los maderos de San Juan.
Piden pan, no les dan,
piden queso, les dan hueso,
...y les cortan el pezcuezo.
piden queso, les dan hueso,
...y les cortan el pezcuezo.
Efectivamente, es un verdadero plagio. Por si esto no les alcanza, hay una canción popular, creo que es francesa, una oda a Fray Santiago, repasemos.
Fray Santiago, Fray Santiago,
Duerma usted, duerma usted,
Suenan las campanas, suenan las campanas,
din don dan, din don dan
Duerma usted, duerma usted,
Suenan las campanas, suenan las campanas,
din don dan, din don dan
Nuevamente, la letra la estoy escribiendo de memoria, es posible que tenga algunas variaciones. Pero volvamos al tema, a quién no han querido callar (de una manera inocente, por cierto) con una tonada que decía:
La lechuza, la lechuza
hace shh, hace shh
todos calladitos, como la lechuza,
que hace shh, que hace shh
hace shh, hace shh
todos calladitos, como la lechuza,
que hace shh, que hace shh
Sin duda, estamos ante otro plagio de las maestras Jardineras, que, a riesgo de compararlas con los hinchas de futbol, solo tienen inventiva para las letras, ya que ningún canto de cancha tiene una melodía propia, ya hablaremos de ese tema...
