A quién no le gusta una cervecita con unos maníes (o manices como dicen algunos incautos).
Si les muestro esta imágen y les pregunto de que se trata, seguramente me respondan ¡Un maní!
Ahora, si les muestro esta otra la respuesta será la misma.
Así parece, tenemos un fruto recursivo dentro de un maní, puede haber uno, dos, tres o más maníes. Parece que hay una falla en el lenguaje, aunque sea el lenguaje coloquial.
Para develar el misterio me fuí al diccionario de la Real Academia Española y encontré esto:
- Planta papilionácea anual procedente de América, con tallo rastrero y velloso, hojas alternas lobuladas y flores amarillas. El fruto tiene cáscara coriácea y, según la variedad, dos a cuatro semillas blancas y oleaginosas, comestibles después de tostadas. Se cultiva también para la obtención del aceite.
- Fruto de esta planta.
Lo que nos da la solución a todo este embrollo, el maní es el fruto, no la semilla, por lo tanto nosotros no comemos maníes, sino semillas de maní (asi como no comemos ni sésamo ni amapola, sino semillas de sésamo o de amapola).
Bueno, los dejo, me voy a tomar una cervecita con maníes...
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